¿Alguna vez te has preguntado si vas demasiado deprisa?

Frente al desasosiego de quererlo todo ya, de tener la mente en el futuro y el ansia de tenerlo todo… está la corriente del slow living, del mindfulnes y el minimalismo.

Slow living: vivir lentamente, saboreando la vida. Si viajas, lo haces con tranquilidad, disfrutando de tomarte un café en una plaza bonita y sin importar si llegas a verlo todo o no. Si lees, no te apuras por devorar libros sin más, tienes un momento mágico con el libro, con su historia… y si no te gusta, por muy de moda que esté, lo dejas y punto.

Mindfulnes: atención plena al momento presente sin juzgarlo. Cuando comes sólo haces eso, comer, paladear, tener plena consciencia de los alimentos que tomas, de su textura, color, olor, … Cuando hablas con un amigo, no estás pensando en qué responder, en parecer ingenioso, simplemente escuchas y pones todos tus sentidos en el momento presente.

Minimalismo: Vivir con lo esencial. ¿Armarios atestados de ropa? No, un armario lleno de amor por ti mismo, de ropa que te sienta bien y te encanta. ¿Escritorio con una plia de papeles? No, escritorio despejado, papeles los justos y necesarios y un ambiente que te permita enfocarte en tu trabajo.

Hoy comienzo una vida sin prisas. Poco a poco iré cambiando la web para que sea más acorde al nuevo proyecto vital. Dedicaré espacio a la alimentación y el ejercicio, al orden y al minimalismo, al mindfulnes y la meditación, a viajar de forma diferente y en general llevar una vida más sostenible.

Septiembre es un mes perfecto para comenzar nuevos proyectos. En instagram me he unido al reto #30daysofhappy y puedes seguirme en @unavidasinprisas Hoy también estreno nombre, que no se diga que no me lo he tomado en serio. Eso sí, sin prisas.

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