Ser feliz viene determinado en un 50% por la carga genética, un 10% por circunstancia tales como la edad, el estado civil, el dinero, el género, la espiritualidad o la salud y un 40% depende exclusivamente de nosotros, ¡por suerte!

Este 40% de felicidad se materializa en la medida en que nos sintamos en paz con nuestro pasado, satisfechos con nuestro presente e ilusionados con nuestro futuro.

¿Hacer las paces con nuestro pasado? Sí. “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido” dice un principio hindú. Y es así, en cada momento pasó lo que tenía que pasar, y las decisiones que tomaste fueron las mejores decisiones que podías tomar con la información que tenías. Si el resultado no fue el esperado, recoge el aprendizaje que te ha ofrecido la vida y agradece la experiencia.

Practicar el perdón nos hace libres. Perdonar a los que nos han dañado es el primer paso para comenzar a sanar heridas. Sé indulgente contigo mismo, perdónate. Pide que te perdonen y si no puedes, escribe en un papel todo lo que quieres decirle a esa persona a quién hiciste daño, léelo en voz alta y después quémalo.

Agradece lo bueno que tuviste. La nostalgia empaña los momentos felices del pasado. Vendrán muchos más, tal vez te los estés perdiendo al mantener la vista atrás.

No puedes cambiar lo que sucedió, pero sí puedes cambiar tus recuerdos, la forma en que los viviste, elimina la carga emocional, obsérvalos desde afuera. Si te surgen pensamientos obsesivos, míralos como si fueses un espectador, en una foto en blanco y negro, imagina que se va alejando hasta desaparecer. Di: ¡basta! Cada vez lo harás más rápido, en poco tiempo con decir ¡basta! Regresarás al presente.

El presente es lo único real. El pasado son recuerdos, imágenes, emociones pasadas. El futuro son imaginaciones, expectativas, emociones inventadas.

Alégrate el día con pequeños placeres, disfruta de los amigos, de la familia, de tus momentos de soledad y calma.

Aliméntate bien, practica ejercicio físico, descansa lo necesario y cuida tu imagen, gustarte es fundamental para tener una autoestima sana.

Seguro que tienes una actividad con la que fluyes, con la que las horas parecen minutos, cultívala. Si puedes hacer de ella tu profesión sería fantástico y si prefieres mantenerla como hobby, resérvale un tiempo en tu vida. Si aún no la has descubierto, búscala y siente lo gratificante que es desarrollar tus talentos.

Dale chispa a tus días, márcate metas que dependan de ti, que sean realistas pero que te motiven. Metas que entronquen con tu esencia, con tus valores, lo que es importante para ti. Escríbelas, márcate un plazo, comprométete. Si son muy grandes, trocéalas, de modo que sean las piedrecitas que marquen el camino a tu gran logro.

Técnicas como la meditación o el mindfulness nos ayudan a vivir en el presente, en el aquí y ahora. Nos aportan serenidad y paz interior. Merece la pena dedicarles unos minutos todos los días. Serás más efectivo cuando realices tus tareas y más consciente de los momentos maravillosos que se te presentan.

El futuro sólo existe en tu mente. ¿De qué sirve preocuparse con lo que pueda o no pueda pasar? Afronta los problemas cuando lleguen, no anticipes sufrimientos innecesarios y confía en tus posibilidades para resolver futuros conflictos. No es cuestión de no valorar las dificultades ni los obstáculos del camino, simplemente no te centres exclusivamente en ellas ni las ensalces. Anticipa en su justa medida. Si sientes que sufres ahora por algo que aún no ha llegado, no estás siendo previsor, estás siendo catastrofista.

Revisa tus miedos, tus creencias limitantes y cámbialas por otras potenciadoras. ¿Cómo? Actúa como si no lo tuvieses, te vas a sorprender de la imagen que proyectas y de lo que se te devuelve, ¿Qué harías sin el miedo a fracasar? ¿Emprenderías un negocio?  Valora los riesgos, las opciones y tus recursos. ¿Tienes un plan viable? ¿Qué es lo peor que puede pasar?  ¿Qué no triunfes? Si no resulta como esperabas habrás aprendido un montón de cosas útiles para la próxima vez que emprendas. Sentirás la satisfacción de haberlo intentado y no el desaliento de haber dejado pasar la oportunidad. Si realmente crees en ello persevera. El futuro está lleno de posibilidades, camina hacia ellas.