Tener claro el menú semanal de comidas y cenas te ahorra tiempo y dinero, además te permite comer de forma más saludable porque no necesitas improvisar. Si ya eres capaz de meterte en la cocina sólo un par de veces a la semana, te felicito, si quieres saber  cómo lo hago yo, te invito a seguir leyendo.

En primer lugar piensa en el tipo de dieta que quieres llevar, en mi caso comemos de todo y no tenemos intolerancias, nos gusta comer de forma saludable. Para que te hagas una idea repartimos el plato en tres partes, la mitad será verdura o ensalada, incluyendo gazpacho, salmorejo, sopas y cremas; un cuarto sería proteína tanto de origen animal (huevo, carne y pescado) como vegetal (quinoa, legumbres, soja,…) el otro cuarto de carbohidratos (patatas, arroz, cuscús, pasta,…) y añadimos una pequeña cantidad de grasa saludable como aceite de oliva virgen en crudo o aguacate. Por ejemplo, un plato podría ser crema de calabaza, arroz y pollo a la plancha, otro judías verde con salmón y patatas al vapor.

Ahora revisa lo que tienes en la despensa y nevera, presta atención si hay productos a punto de caducar o verdura que tienes que hacer ya.

Después confecciona el menú semanal de comidas y cenas. También piensa en los desayunos, medias mañanas y meriendas. Hazlo en primer lugar aprovechando lo que tienes en casa para evitar tirar comida. En cuanto a los platos, yo, por ejemplo, como de tupper y hay comidas que me parecen más cómodas para llevarme al trabajo y otras las prefiero para cenar porque son más ligeras. Como en todo, adáptalo a tu vida y tus necesidades.

Haz la lista de la compra y vete al super, al mercado local… donde decidas. Piensa siempre que es importante ajustarse a un presupuesto pero también hay que pensar qué productos han utilizado para elaborar lo que te vas a comer y qué procesos han seguido. Los alimentos, cuanto menos elaborados, mucho mejor, más sencillos, menos química y más saludables. Compra con conciencia, yo evito el uso excesivo de plásticos, prefiero comprar las verduras enteras que ya cortadas, no tomo refrescos, bollería industrial ni productos precocinados entre otros, intento llevar una alimentación saludable sin obsesiones y disfrutando de lo que como.

En el momento de cocinar, me decanto por las preparaciones sencillas: plancha, micro, pocas salsas y horno. Los rebozados, empanados y fritos, llevan muchas calorías, grasas y además se quedan raros cuando los recalientas. Los platos demasiado elaborados te llevan mucho tiempo y suelen incluir muchos ingredientes y más calorías. Normalmente elijo el domingo y miércoles para cocinar, con esos 2 días suele bastar para no tener que meterme en la cocina el resto de la semana. Comienzo con los básicos que yo llamo (carbohidratos y verduras) y dejo hecho arroz, cuscús y unas verduras para combinarlos, por ejemplo.  Si cocino cremas o purés siempre congelo un par de raciones para otra semana y lo mismo con las legumbres. Si enciendo el horno aprovecho que está caliente para hacer un par de comidas seguidas y si puedo 2 a la vez: si tengo una bandeja con pollo, pongo otra con verduras y hago escalibada.

Durante la elaboración, como te he comentado, cosas sencillas pero ricas. También dejo algún día sin menú preparado porque no es necesario hacerlo con antelación, pero sí lo planifico de tal forma que lo tengo listo en 3 minutos y me aseguro de tener todos los elementos y de que sea saludable: Una ensalada de brotes con manzana, trocitos de dátiles y un hilo de miel y semillas es una delicia, lo acompañas con un poco de jamón y tienes una cena estupenda y sin manchar una sartén.

Una vez he cocinado, lo distribuyo en platos listos para calentar o tuppers. Intento que sean de cristal y si puedo reciclo. Los botes de conservas de cristal tienen el tamaño perfecto para una ración de puré y se cierran de forma hermética. Los plásticos al calentarlos pueden resultar tóxicos y además al usarlos en el microondas y lavavajillas las tapas dejan de cerrar bien. Suelo poner etiquetas como “Lunes Cena” y lo dejo ordenado en la nevera. Casi todo aguanta bastante bien 3 días y siempre puedes comerte el mismo día que lo preparas, algunos alimentos que te gusten más recientes.

No tardo mucho más de 2 horas en cocinarlo todo y mientras se va haciendo, voy fregando y dejándolo todo recogido. Me gusta cocinar, me gusta comer bien y también me gusta tener tiempo para ir al gimnasio, pasear al perro o estar con mi familia. No me parece un planazo estar todas las noches una hora cocinando la cena y la comida del día siguiente y mucho menos cenar cualquier cosa y comer un sándwich de máquina en el trabajo.

A mí me funciona muy bien organizarme de esta manera, que no tiene que ser la mejor para ti. La comida es nuestra gasolina, una buena alimentación es salud, es vida, no podemos dejarla al azar.