Junio es época de exámenes, nervios, sorpresas y recompensas. En unos días nos harán temblar con estadísticas sobre el fracaso escolar, que mira por donde, ahí sí que vamos en cabeza.

Ayer leí que por cada euro que un país invierte en educación le supone un retorno de 10 euros. No hay que ser un visionario para imaginar que nos van a devolver poco, más bien nos va a salir “a pagar” y muy caro tanto recorte.

En el fracaso escolar existen factores externos relacionados con las políticas educativas, la subida del ratio de alumnos por aula o profesores desmotivados que trabajan más y cobran menos. También hay factores propios del alumno: baja motivación, inadecuadas técnicas de estudio o falta de buenos hábitos… Sobre esto se ha escrito mucho y a cada alumno afectan en distinta medida.

¿Y las claves del éxito? Es interesante observar cuales son los factores que llevan a los estudiantes a tener buenos resultados para poder extrapolarlo al resto. Habrá muchos más, seguro, pero éstos me han resultado claves:

1. Tienen claro un objetivo. Saben a qué se quieren dedicar y cuáles son los pasos para lograrlo. Y es que poco importa el camino si no sabemos hacia dónde vamos!

2. Confían en sí mismos. Se conocen y son conscientes de sus habilidades y sus puntos de mejora. Esto les permite aprovechar al máximo su potencial y buscar ayuda allí dónde lo necesitan.

3. Están motivados. Sus motivaciones son positivas, es decir, que no les motiva no suspender, no repetir o que sus padres no les castiguen. Les motiva pasarse el verano haciendo lo que más les gusta, saber más de aquello que les fascina, estar más cerca de su objetivo o sentir la satisfacción personal de ver convertidos en logros sus esfuerzos.

4. Tienen métodos de estudio propios. Mapas conceptuales, resúmenes, esquemas, técnicas mnemotécnicas o estudiar a unas horas determinadas, son recomendaciones que todos siguen, eso sí adaptándolas a su canal dominante de aprendizaje, ya sea visual, auditivo o kinetésico.

5. Son autónomos. Planifican su estudio, se responsabilizan de sus tareas e investigan por su cuenta. Nadie les recuerda sus obligaciones.

6. Son constantes. Decía Beethoven que el genio se compone de un 2% de talento y en 98% de perseverante aplicación.

7. Leen. La lectura les permite fomentar su creatividad, ampliar vocabulario, mejorar la ortografía, aumentar su nivel de concentración, descubrir nuevas realidades y tener un entretenimiento barato, sano y accesible.

En el siguiente post, ideas para fomentar estos hábitos.