Tienes un objetivo claro, has marcado los pasos para alcanzarlo, estás dispuesto a comerte el mundo y entonces aparecen ellos: Empiezas a replantearte si merece la pena, si lo has pensado suficiente, si es posible, si de verdad es lo que quieres… ¿Los reconoces? Son los distractores de sueños.

Unas veces vienen con toda su buena intención de la mano de los que más te quieren, otras les das forma en tus pensamientos. Su función es clara, intentan que no salgas de tu zona de confort, que no arriesgues, que no sufras, que no pierdas. Si te quedas en tu zona de confort, si sigues haciendo día tras día lo mismo, como en un bucle, si no arriesgas ni con un corte de pelo nuevo, puede que no sufras una gran decepción o puede que sufras la mayor de las decepciones, que es una vida vacía de atrevimientos y llena de rutinas.

Agradece a tus distractores su preocupación por ti, no te justifiques ni intentes que los demás entiendas tus razones. Aprende de los que se atrevieron antes que tú. Observa como afrontan sus éxitos, pero en especial toma nota de cómo aprovecharon sus fracasos.

¿Esperas el momento perfecto para comenzar? Compartiré contigo un secretillo: no existe. Esperar a que llegue el momento perfecto es el mayor distractor de sueños. Hoy es un día fantástico, así como amaneció, para comenzar a vivir el mejor de tus sueños.