1. Tu tiempo es limitado. Tu vida es tiempo. Nunca tendrás más de 24 horas al día. Decide en qué vas a invertir tu vida, cuáles son tus prioridades. Ten presente que no puedes emprender todo lo que se te pase por la cabeza.

2. Foco. Elige un objetivo que va a guiar tus próximos meses y escríbelo en un papel. Pégalo en el espejo del baño, el corcho del escritorio o en la nevera. Asegúrate de verlo y leerlo a diario. Cada vez que te plantees hacer algo nuevo, piensa en cuanto te acerca o aleja de tu objetivo.

3. Evita la procrastinación. Tú eres tu principal ladrón de tiempo. Tú eliges contestar el teléfono, ver la tele o perderte en excusas antes de trabajar en tu proyecto. Cuando flaquees recuerda la motivación que te lleva a terminar tu tarea. Si no la encuentras, piensa en la paz que encontraras al finalizarla.

4. Paso a paso. Desmenuza tus tareas en partes más pequeñas y comienza por la primera. Ir cerrando las pequeñas etapas te dará seguridad en ti mismo y en tu capacidad para acometer el proyecto. El montañero que llegó a la cima también comenzó con un paso.

5. Toma tiempo sólo para ti.  Dedícate al menos 30 minutos al día a relajarte, a no hacer nada. Toma un baño o da un paseo. Vacía tu mente y cárgate de energía.

6. No eres multitarea. Haz una cosa cada vez y disfrútala. Aún así puedes aprovechar tiempos muertos en salas de espera o mientras que vas en transporte público, para escuchar post, leer libros o hacer los menús semanales.

7. Sé minimalista. Despeja tu vida de cosas innecesarias. Vacía tu armario, tu escritorio, tu tratero de todo lo que no te sirve y ocupa espacio. Libera tu mente de pensamientos que ya no te ayudan y de creencias que te limitan.